[Reflexión] Ser escritor

Hoy, en Chile, se celebra el día del escritor.

Ser escritor es un oficio difícil y a la vez necesario y a la vez satisfactorio.

Es difícil porque es un trabajo solitario, se debe lidiar con inseguridades, se debe enfrentar la dura crítica (a veces te puede paralizar si no estás lo suficientemente preparado), hay que estar alerta para atrapar ideas cuando llegan sin previo aviso, y buscar incesantemente –hasta en los lugares más recónditos– cuando no llegan. Si escribes algo muy bueno, sientes miedo de no volver a escribir algo así en el futuro. Si escribes algo muy malo sientes que no sirves para este oficio. El miedo a una hoja en blanco (equiparable, tal vez, al pánico escénico en los actores o cantantes) es un miedo que conocí solo cuando me dediqué a escribir en serio. Es difícil también porque, a no ser que tengas un buen manager, cuesta mucho traducir en retribución económica lo que escribes, aunque sea algo de alta calidad. Por lo que, generalmente, se debe alternar el oficio de escritor con uno totalmente distinto. Ser escritor es difícil porque es un trabajo que requiere pura abstracción, mas viviendo en un mundo muy real y palpable (y también difícil).

Ser escritor es necesario para preservar la historia y la cultura. También para crearlas. Escribir es necesario para inventar mundos y evocar la fantasía. Es necesario para embellecer al mundo. El registro escrito es uno de los más importantes y más perdurables. Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” .Escribir es un trabajo activo, social y cultural. Hay escritos que le han dado forma a la civilización actual: La Biblia (religión), las obras de Aristóteles (filosofía), El Capital (política), la obra de Sigmund Freud (psicología), publicaciones de Albert Einstein (ciencia); y no debemos olvidar a los grandes autores de las bellas artes como William Shakespeare, Miguel de Cervantes, Homero, Frank Kafka, Don Juan Manuel, Goethe, etc.

Escribir es satisfactorio. Hay un placer secreto en la sensación de haber finalizado un poema, un ensayo, un cuento o una novela. No recuerdo un momento profesional más dichoso que cuando lectores me han dado comentarios respecto a cosas que he escrito. Es grandioso cuando les ha gustado y muy edificante el haber recibido consejos. Se forma una conexión muy especial porque un escritor es también un lector. Es satisfactorio hacer algo solo por el placer de realizarlo y con total libertad en el proceso creativo.

Por todas estas razones, y muchas más, celebremos el día del escritor.

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