[Reflexión] Wish I Was Here (2014)

He visto muchas veces la película Wish I Was Here (2014) y cada vez que la veo descubro nuevos detalles o entiendo más cosas de la película dirigida, protagonizada y co-escrita por Zach Braff [Este artículo contiene spoilers].

Vivimos en una época en que buscar la felicidad propia pareciera ser un axioma. “Sigue tus sueños” se ha transformado en nuestro lema. El problema es que en nuestras ensoñaciones se nos ha ido la vida. No hemos vivido el aquí y el ahora, solo nos hemos desvelado para ese futuro incierto y nublado. De ahí el título de la película: “Deseo estar aquí”.

Aidan Bloom (Zach Braff) está desempleado, busca desesperadamente un trabajo como actor, yendo a varias audiciones sin éxito. Su padre es quien paga la costosa educación judía de sus hijos, pero su cáncer ha vuelto y ya no podrá seguir haciéndolo. Su padre entonces decide costear su tratamiento médico, por lo que ya no podrá seguir pagando la mensualidad de la escuela. La esposa de Aidan le sugiere entonces enseñarle en casa a sus hijos. Es eso o llevarlos a una escuela pública. Aidan decide enseñarles él mismo. Es en este viaje descubrirá un talento que él desconoce de sí mismo: la enseñanza.

Cuando Aidan debe dejar de preocuparse de sus sueños para ocuparse de su padre enfermo, de sus hijos que no tienen colegio al cual asistir, de su esposa que sufre de acoso sexual, incluso de otro actor que va a muchas audiciones –como él– es entonces cuando aparece una oportunidad en el oscuro mundo laboral en el cual debe existir y le ofrecen ser profesor de alumnos de Teatro.

La religión se presenta ante Aidan como algo duro. El rabino es bastante severo con él. A Aidan, no tan creyente, le cuesta acercarse a Dios ante un guía así. El ayudante del Rabino, sin embargo, logra llegar a Aidan con un lenguaje y una forma más accesible para él. Finalmente se cumple lo que dice su padre: “Dios obra en formas misteriosas”.

Es innegable que me identifico mucho con los personajes de Aidan y su hermano. Muchas veces me ha ocurrido el no estar aquí. Lo que ha tenido un precio para mí. Pero puedo ver que existe una solución luminosa: la búsqueda de espiritualidad, la cercanía con mi familia, cuidar a los padres, practicar la bondad.

Como dice el lema de la película: “La vida es un momento. Hay que levantarse para ella”.