[Reflexión] Acerca de mí

Hola, mi nombre es Sebastian y muchos me deben conocer o desconocer por mis tres libros auto-publicados: Sueños Perdidos (2011, poesía), Ciudad de Dioses (2012, poesía) y Universos Superpuestos* (2013, novela). Empiezo con esta introducción porque hace tiempo que no entraba aquí a bloguear y ya casi nadie se debe acordar de mí o, al menos, de mi existencia como literato. Y mi presencia reciente en redes sociales solo ha consistido en retuitear a otros, rara vez tuiteo o escribo algo propio. Esta noche supongo significa un cambio. Y aunque en general detesto los cambios, este en particular me está gustando.

Como recién decía, hace tiempo que no escribo. ¿Qué me ha faltado para escribir: salud, inspiración, coraje, disciplina? Eso ya no importa porque aquí estoy otra vez. Escribiendo y publicando donde empecé a publicar: en blogs. He cambiado muchas veces de dirección virtual. Cosa que lamento porque me gustaría encontrar textos antiguos digitales y me daría mayor continuidad en los archivos. Esta pasión por publicar en web comenzó hace unos 10 años. Y la pasión más importante –escribir– lleva alrededor de 18 años, es una pasión que pasó a ser mayor de edad, con todo lo que eso implica.

Mis últimos post me dejaron un poco deprimido (me deprimí a mí mismo, eso es extraño), debido a que dije cosas bastante reales y muy íntimas, pero supongo que sirvió como una vía de escape de lo que siento (intensamente). Soy una persona extraordinariamente sensible, lo cual me hace ser también un poco reacio a lo social. Soy sensible incluso a mí mismo, eso fue lo que pude descubrir.

Selfie

[Reflexión] Análisis de The Shawshank Redemption (1994)

Análisis de The Shawshank Redemption (1994)

Recientemente vi en Netflix la película The Shawshank Redemption (1994) que es la adaptación al cine de una novela corta de Stephen King: “Rita Hayworth and Shawshank Redemption”. Se suele traducir como “Sueños de Fuga”. Notifico que este artículo puede contener spoilers para quienes no han leído el libro o visto la película.

Este no es un blog de cine, sino literario, por lo que me enfocaré en el la trama del libro más que en la película –la cual, dicho sea de paso, está dentro de mis favoritas de todos los tiempos.

Una de las temáticas sobre las cuales escribe Stephen King es el Cristianismo. Tal vez se deba a su formación metodista inicial. Tarde o temprano sale a relucir en cada una de sus obras. Estoy pensando en The Green Mile, The Mist, Carrie. Esta obra no fue la excepción y sale a relucir en cada momento. Algunas veces es más evidente que otras. A mí siempre me gusta más aquellas ocasiones en que la temática recurrente de un autor se encuentra escondida.

El alcaide de la prisión es un devoto cristiano. Asiste cada domingo a la iglesia, no permite blasfemar y le entrega una Biblia a cada preso al momento de ingresar a Shawshank (nombre de la cárcel). Cita fácilmente pasajes de las Escrituras, demostrando haberla leído muchas veces; así como nuestro protagonista, llamado Andy Dufresne.

Mientras Andy Dufresne, encerrado injustamente en la cárcel, aparenta ser una persona violenta, fría y malvada, es – en verdad– correcto; el alcaide representa a una fariseo, que aunque todo pareciera que lo hace bien, en realidad, es solo eso: apariencia. “Sepulcro blanqueado”. Puesto que está dispuesto a corromperse, a asesinar, robar e incluso torturar.

Hay una palabra clave en esta obra, y creo que es central para entender el libro o película, se trata de la esperanza. Esta obra muestra la virtud y el valor de la esperanza en su plenitud. La importancia de fomentarla, de atesorarla.

Aquella cárcel, Shawshank, creo que representa nuestro mundo lleno de injusticias, de violencia, de absurdos, en donde muchas veces nos consume la rutina, en donde nos “institucionalizamos”. Red, el compañero de prisión de Andy, le dice que la esperanza es algo peligroso, puede hacer que alguien se vuelva loco en un lugar como la cárcel. Le aconseja a Andy que lo mejor es no esperar nada. No esperar que hay algo mejor allá afuera. Pero Andy insiste en que la esperanza es algo esencialmente bueno –sobre todo en un lugar como ese–, que nos motiva a vivir, por tanto, la fomenta dentro de sí y también la transmite a sus compañeros, a través de la música, la literatura.

En el Cristianismo se insta a tener esperanza. Donde estén las riquezas estará nuestro corazón. Si hacemos tesoros en esta Tierra, entonces nuestro corazón le pertenecerá a este mundo. Si hacemos tesoros en el Cielo, entonces nuestro corazón estará allá.

Brooks –el personaje que tiene de mascota un cuervo– hace riquezas en Shawshank. Su tesoro estaba dentro de esa prisión. Consistía en ser un hombre respetado (trabajar en una pequeña y polvorosa biblioteca) y tener un ave aprisionada. En el otro lado de la moneda tenemos a Andy Dufresne, quien siempre está atesorando fuera de la cárcel y en vez de alimentar un ave, se dedica a invertir en personas, como al presidiario al cual le enseña a leer y escribir para así poder ser mejor.

Afuera es un hombre completamente rico (aunque es un plan que solo él conoce). Eso no le impide trabajar en el lugar donde está (incluso monta una gran biblioteca a través de su gestión de correspondencia con el gobierno), pero sí lo hace tener una motivación mucho más alta para vivir. Lo convierte en un hombre virtuoso. Andy Dufresne se aferra a la esperanza. Sabe que esos muros grises no lo son todo. Y esa esperanza –como él dice–, es algo tan íntimo, que nada ni nadie se lo puede arrebatar. Ni los violadores, ni los golpes de los guardias, ni estar encerrado en un cuarto oscuro por dos meses.

Pienso que Zihuatanejo (aquel lugar sin memoria que busca Andy Dufrerne) representa el Cielo. Y la reacción de Red, al escucharlo hablar de este lugar tan lejano y paradisiaco, al lado del Pacífico, es pensar que está loco. Así también podría sonar un cristiano hablando de un lugar en el cual no existe el dolor y sí una eterna felicidad.

Pienso que Stephen King, en esta obra, demostró una capacidad impresionante de revelar la importancia de la virtud cristiana de la Esperanza. La posiciona en el nivel que merece estar.

Centro de Santiago

[Reflexión] Ser escritor

Hoy, en Chile, se celebra el día del escritor.

Ser escritor es un oficio difícil y a la vez necesario y a la vez satisfactorio.

Es difícil porque es un trabajo solitario, se debe lidiar con inseguridades, se debe enfrentar la dura crítica (a veces te puede paralizar si no estás lo suficientemente preparado), hay que estar alerta para atrapar ideas cuando llegan sin previo aviso, y buscar incesantemente –hasta en los lugares más recónditos– cuando no llegan. Si escribes algo muy bueno, sientes miedo de no volver a escribir algo así en el futuro. Si escribes algo muy malo sientes que no sirves para este oficio. El miedo a una hoja en blanco (equiparable, tal vez, al pánico escénico en los actores o cantantes) es un miedo que conocí solo cuando me dediqué a escribir en serio. Es difícil también porque, a no ser que tengas un buen manager, cuesta mucho traducir en retribución económica lo que escribes, aunque sea algo de alta calidad. Por lo que, generalmente, se debe alternar el oficio de escritor con uno totalmente distinto. Ser escritor es difícil porque es un trabajo que requiere pura abstracción, mas viviendo en un mundo muy real y palpable (y también difícil).

Ser escritor es necesario para preservar la historia y la cultura. También para crearlas. Escribir es necesario para inventar mundos y evocar la fantasía. Es necesario para embellecer al mundo. El registro escrito es uno de los más importantes y más perdurables. Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” .Escribir es un trabajo activo, social y cultural. Hay escritos que le han dado forma a la civilización actual: La Biblia (religión), las obras de Aristóteles (filosofía), El Capital (política), la obra de Sigmund Freud (psicología), publicaciones de Albert Einstein (ciencia); y no debemos olvidar a los grandes autores de las bellas artes como William Shakespeare, Miguel de Cervantes, Homero, Frank Kafka, Don Juan Manuel, Goethe, etc.

Escribir es satisfactorio. Hay un placer secreto en la sensación de haber finalizado un poema, un ensayo, un cuento o una novela. No recuerdo un momento profesional más dichoso que cuando lectores me han dado comentarios respecto a cosas que he escrito. Es grandioso cuando les ha gustado y muy edificante el haber recibido consejos. Se forma una conexión muy especial porque un escritor es también un lector. Es satisfactorio hacer algo solo por el placer de realizarlo y con total libertad en el proceso creativo.

Por todas estas razones, y muchas más, celebremos el día del escritor.

Templo Votivo